Infertilidad

IA 1

Para el primer ciclo de Inseminación Artificial nos recetaron varios medicamentos, que luego pasarían a ser para nosotros tan conocidos como la aspirina o el ibuprofeno. A saber:

  • Gonal-F
  • Ovitrelle
  • Progesterona

Gonal-F es un medicamento a base de hormona FSH, cuya función es estimular el desarrollo folicular. Hace que los folículos que normalmente se producen en un ciclo natural de ovulación crezcan, y se suministra para asegurar que, cuando llega el momento de la inseminación (o fecundación in-vitro), haya un número suficiente de folículos de un cierto tamaño mínimo (18-20 mm).

Ovitrelle, más conocido en los foros de infertilidad como el rompefolis, es un medicamento a base de hormona hCG (gonadotropina coriónica humana) que justamente provoca que dichos folículos estallen, liberando así los ovocitos que contienen, y que en el caso de las IA descienden por las trompas de falopio como en un ciclo normal.

Una vez se ha hecho la inseminación, hay que tomar progesterona por vía vaginal, para reforzar el endometrio y favorecer la eventual implantación de un embrion.

En el caso de Padme la dosis recetada de Gonal-F fueron 37,5 mUI (hay una equivalencia entre las Unidades Internacionales y volumen del medicamento), que es la dosis mínima que se puede administrar.

Gonal-F se administra por vía subcutánea, es decir, hay que ponerse inyecciones. El medicamento viene presentado en una pluma que tiene forma de bolígrafo, con una ventana que indica la dosis del medicamento y una rueda que permite ajustar dicha dosis. También viene con distintas agujas para montar y desmontar cada vez. Hay que ponerse una inyección al día, siempre a la misma hora (en nuestro caso por la tarde, sobre las 20h, para asegurarnos que siempre se podía estar en casa).

Padme día a día, desde el tercer día del ciclo, se puso las inyecciones de Gonal-F. La admiro mucho. En la primera de las inyecciones casi me desmayo (sí, yo, que soy un tío sensible). Me recordó la escena de las inyecciones de la película Maybe Baby en la que Hugh Laurie se desmaya después de ponerle una de las inyecciones a su mujer (por cierto, recomiendo esa película).

En dos ocasiones hubo que ir a la clínica a hacer un control ecográfico para ver cómo crecían los folis de Padme, que al parecer lo hacían a buen ritmo. Llegado ese punto, le indicaron que debía ponerse la última inyección, de Ovitrelle, para producir la descarga ovárica (el rompefolis) y hacer la inseminación 36 h después de la inyección.

El día de la inseminación Padme se encontraba bastante mal, con un fuerte dolor de ovarios (producido probablemente por el efecto del Ovitrelle); fue muy valiente aguantando todo eso mientras yo sólo podía consolarla y estar a su lado.

Ese día tuve que obtener y entregar la muestra de semen que, después de ser procesada en el laboratorio, acabarían inseminando a Padme. En total fueron 36,94 millones de espermatozoides inseminados de grado 3 (es decir, los más móviles). Después de tener a Padme 15 minutos en reposo en la camilla de la consulta (la versión médica de hacer la cucaracha), nos mandaron para casa. Y a esperar las correspondientes dos semanas para saber si había funcionado.

Lo llamamos igual betaespera aunque en realidad el test de embarazo en el caso de la IA podía hacerse mediante un test casero en orina convencional y no mediante un análisis de hCG en sangre.

Después de esas dos semanas que se hacen larguísimas, y cuando digo larguísimas es que de verdad cuesta pensar en otra cosa que no sea intentar encontrar si hay algún signo de si ha funcionado o no, la regla volvió a hacer su aparición. No hubo embarazo. Esto era algo que podía pasar, pero que no queríamos que pasara. Nos habría encantado haber conseguido un embarazo a la primera. Pero no pudo ser.

Nos encontrábamos en mitad de agosto y teníamos planificadas unas vacaciones, con unos billetes de avión que compramos con la opción flexible para poderlos anular en caso de conseguir un embarazo. Pero no pudo ser, a pesar de que tanto Padme como yo habríamos cancelado ese viaje con mucho gusto. Así que nos fuimos de vacaciones, pensando en que a la vuelta quizá lo podríamos volver a intentar.

Anuncios