Infertilidad

Resultados del DGP

El viernes de la semana pasada tuvimos visita con el médico. La finalidad de la visita era comentar los resultados del ciclo de FIV y en particular sobre esos 11 embriones que llegaron a biopsiar y vitrificar.

La visita empezó con una ecografía a Padme para revisar que todo estaba en orden después de la punción. Según parece, todavía se veían indicios de la punción en forma de hematomas o coágulos, y el quiste sigue ahí, pero al médico no le preocupó demasiado y dijo que la situación se normalizaría con la llegada de la regla (que en el momento de la visita no había hecho su aparición). Tras preguntarle el médico, Padme respondió que la regla debería llegar sobre el domingo, dado que teníamos previsto ir a la playa (no sé si el médico captó la broma en ese momento).

Cuando entró el médico a la consulta, justo antes de la ecografía, llevaba un papel, y nos dijo que había buenas noticias y que teníamos 8 embriones. Me quedé a cuadros: ¿cómo que teníamos ocho embriones? ¡Si teníamos 11! Ya me empezó a pasar de todo por la cabeza, que había habido algún problema y por alguna razón se habían perdido 3. ¡Cómo podía pasar eso!

Unos segundos después lo entendí: ya estaban los resultados del DGP, y ¡teníamos 8 embriones sanos! Dado que nos habían dicho que el DGP tardaría unas dos semanas desde el momento de empezar el análisis, no esperábamos que el resultado estaría tan rápido. Fue completamente una sorpresa, y además una sorpresa muy positiva. De todo el proceso que hemos seguido hasta el momento, no teníamos ninguna evidencia de que éramos capaces de concebir embriones sanos. Esperábamos un número alrededor de los 4 en el mejor caso, aunque yo reconozco que me estaba intentando plantear para la situación en la que ninguno de los 11 estuviese sano, cosa que implicaría no solamente no poder aprovechar ese ciclo de FIV, sino que también probablemente nos tendríamos que plantear otras opciones.

¡Ocho sanos! En el papel que nos dio el médico estaba el informe del análisis. Ahí se especificaba la técnica utilizada. La biopsia es del trofectodermo (la parte del embrión que posteriormente será la placenta), y utilizan el sistema de amplificación de ADN de BlueGnome, según dice el papel “siguiendo el protocolo descrito por el fabricante”. Que la verdad, uno se lo imagina como las instrucciones de cualquier electrodoméstico: “Enhorabuena por la compra de su nuevo amplificador de DNA de BlueGnome. Por favor, lea detenidamente las instrucciones de uso antes de empezar a utilizarlo”.

El informe incluye una tabla con una fila para cada embrión biopsiado, en total once filas. Se puede observar como hay 3 embriones con diagnóstico anormal, y que están indicados como no transferibles. Uno de los embriones no sanos tenía trisomía del cromosoma 22, que en general es letal. Otro tenía trisomía del cromosoma 21, que sería el caso de Síndrome de Down. El tercer embrión no sano tenía triploidía, es decir, tres copias de cada cromosoma en lugar de 2, con un total de 69 cromosomas en lugar de 46, con XXY como cromosomas sexuales. Se trata también de una alteración no compatible con la vida.

El resto de embriones estaban marcados como sin alteraciones y transferibles, y el hecho de que fueran tantos nos suposo un respiro enorme de alivio y también una alegría muy grande.

Según el médico, esta situación nos pone en una muy buena perspectiva para conseguir un embarazo, incluso eventualmente un segundo (toquemos madera).

Nos contó cómo sería el ciclo para hacer el transfer. Existen dos posibilidades: hacer el tranfer en ciclo natural o en ciclo sustituído. En el caso de transferencia en ciclo natural, hay que ir monitorizando el ciclo menstrual para ver en qué momento se produce la ovulación, y cuánto crece el endometrio, para introducir el embrión en el útero en el momento apropiado. Esto tiene como ventaja que no hay que administrar hormonas, y como inconveniente, que requiere controles mucho más frecuentes, cada dos días, y que no es posible saber a priori la fecha en la que se producirá el transfer. En el caso de la transferencia en ciclo sustituído, se administran hormonas para parar la ovulación, y posteriormente para hacer crecer el grosor del endometrio. Como inconveniente está la administración de dichas hormonas; como ventaja, que no hay que hacer tantos controles y que se puede saber a priori la fecha del transfer. En principio, ambas opciones tienen la misma tasa de éxito.

En nuestro caso, además, había que programar la histeroscopia diagnóstica de Padme, que ya tenemos para el próximo viernes 23 de junio. De esta manera, haremos el transfer en ciclo sustituído y durante dicho ciclo, la histeroscopia diagnóstica.

En la siguiente visita con el médico, para el próximo día 9 de junio, tendremos más detalles acerca del ciclo de transfer.

Estamos contentos de haber tenido los resultados del análisis tan rápido y de disponer de tantos embriones sanos. Esto hace que no nos tengamos que plantear ahora mismo otro ciclo de estimulación, y que podamos empezar con la primera transfer.

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Resultados del primer ciclo de FIV

Después de la punción del domingo 21 de mayo, venía la fase de espera en la que deberíamos saber cuántos de los 24 ovocitos que extrajeron eran maduros y cuántos pudieron fecundar.

Desde el lunes 22 y hasta el domingo 28, Padme debía administrarse progesterona por vía vaginal, tres veces al día, lo que creo que ha tenido en ella un efecto más adverso que el de las hormonas durante la fase de estimulación. Esto le ha provocado muchos malestares, hinchazón, dolor de pecho y algún que otro mareo. Aunque nunca podré sentir lo que siente ella físicamente, creo que es importante que nunca perdamos de vista que los tratamientos de fertilidad son invasivos y el efecto de las hormonas es fuerte (sin duda, más fuerte en el caso de FIV que de una IA).

El mismo lunes 22 recibimos una llamada de la clínica con nueva información. De los 24 ovocitos que extrajeron, 20 eran maduros, y esos fueron los que inseminaron. De estos, fecundaron 13.

La noticia nos decepcionó un poco. Imaginábamos que no todos los ovocitos serían maduros, sobre todo porque durante las ecografías llegaron a ver 17 folículos, y pensábamos que de esos 24 que extrajeron, probablemente algunos serían pequeños; por tanto saber que había 20 ovocitos maduros era algo que no nos sorprendió especialmente. No obstante, que solamente 13 de 20 consiguieran fecundar nos preocupó. Posteriormente el médico nos aclaró que es algo esperado, y que es normal que fecunden entre un 60% y un 70% (en nuestro caso se trataba de un 65%). Nos dijo que el número estaba bien y que en esa fase no había motivo para preocuparse. Pero nos preocupamos. El miércoles nos tendrían que llamar informándonos cuántos habían llegado al día +3.

La espera de lunes, martes y parte del miércoles fue larguísima, como suele pasar con estos procesos de reproducción asistida. Esperábamos en una mezcla de intentar seguir con la vida del día a día, con la ilusión que quizá las cosas fuesen bien, y con el miedo que quizá fuesen muy mal. Los dos nos intentábamos preparar para lo peor, para cuando quizá nos llamaran para decirnos que no había sobrevivido ninguno, que todo el esfuerzo había sido en vano.

No obstante no fue así. El miércoles 24 recibimos la llamada de la bióloga para informarnos que los 13 embriones habían aguantado hasta el día +3, y que se estaban dividiendo muy bien y sin fragmentos de células sueltos. Encontramos esta página donde se explica en qué consiste la fragmentación celular y lo ilustra con fotografías; parece ser que en algunos casos hay fragmentos de células que se rompen y se separan de la parte nucleada de la célula; cuanta más fragmentación hay, más inviable es el embrión. Nos dijeron que ese mismo día harían el corte mediante láser en la zona pelúcida, que posteriormente serviría para poder extraer de los embriones las células para llevar a cabo la biopsia.

Ahora nos quedaba otra larga espera, hasta el domingo 28. Los embriones estarían a día +5 el viernes, y se supone que ese día empezarían a entrar en el estadio de blastocisto. Nos dijeron que a medida que fueran llegando a ese estadio los irían biopsiando, y por eso nos llamarían el domingo (día +7), ya que puede ser que algunos tarden más a llegar a ese estadio (adicionalmente no es posible cultivar embriones más allá del día +7 con garantías de éxito, y tampoco legal).

El médico nos había dicho que el resultado hasta el momento estaba muy bien, que era un buen número de embriones a +3, y que era de esperar que aproximadamente sobreviviesen el 50% a +5, que serían los que podrían biopsiar. Estuvimos haciendo números, ya que nos recomendaron hacer el DGP con como mínimo 4 blastos, pero si saliera esa cantidad de blastos o inferior (o ninguno), probablemente repetiríamos el ciclo de estimulación para acumular embriones. Con 6 o más ya estábamos dispuestos a llevar a cabo el análisis DGP, y con 5 teníamos dudas, aunque quizá nos inclinábamos más a repetir otro ciclo de estimulación.

De nuevo más días de espera pensando en si nuestros embriones serían capaces de llegar hasta el estadio de blastocisto, cuántos se perderían por el camino y cuántos podrían biopsiar finalmente.

La llamada de la bióloga llegó el domingo por la tarde. Nos dijeron que pudieron biopsiar 11 embriones, y que ya estaban vitrificados y las muestras biopsiadas congeladas. Padme temblaba de emoción mientras oía esas palabras por teléfono y los dos nos fundimos en un abrazo de aquellos que quieren decir muchas cosas. Casi no nos lo podíamos creer, la mayoría habían resistido hasta +5, y ese era un número de embriones biopsiados más que suficiente para llevar a cabo el análisis DGP y, al menos por el momento, no plantearse otro ciclo de estimulación.

El lunes tuvimos una llamada de nuestro médico confirmando que efectivamente se trataba de buenas noticias, e informándonos que podía dar la orden para hacer el análisis DGP, cosa que aceptamos. De esta manera ganamos un poco de tiempo ya que el resultado del análisis tardará dos semanas. En la siguiente visita de control con el médico, que tenemos el próximo viernes 2 de junio, comentaremos los resultados y podremos programar la histeroscopia diagnóstica de Padme, que tenía que hacerse 3 meses después de la histeroscopia correctiva.

Estamos contentos. Cuando empezamos el ciclo de estimulación y se empezaron a ver 7 folículos no esperábamos que llegaríamos a esta etapa con 11 blastos vitrificados (nuestros frosties) y que podríamos estar ya en disposición de hacer el análisis DGP. Lógicamente aún quedará saber los resultados y cuántos de estos embriones serán sanos, pero por el momento el resultado es favorable y nos da un poco de esperanza.