Infertilidad

Nuestro arbolito

No es nada fácil superar la pérdida de un embarazo por muy temprano que fuera el momento de la pérdida. En un día que no olvidaremos nunca pasamos de un estado de felicidad enorme a la desolación más absoluta.

No habíamos hablado de nuestros problemas de infertilidad con nadie y todo el testimonio que teníamos de aquel embarazo eran los papeles de las visitas al médico con las ecografías y el informe del legrado.

No queríamos que ese fuera el único testimonio del embarazo. Para nosotros ese pequeño feto al que pudimos ver mediante ultrasonidos iba a ser nuestro futuro hijo (o hija, nunca lo sabremos), y de alguna forma se hacía aún más doloroso no poderse despedir dignamente de él.

Decidimos comprar una pequeña caja con algunos dibujos infantiles y dentro pusimos recuerdos físicos de todo lo que nos había llevado hasta allí: las fotos de las ecografías, las plumas de Gonal-F y Ovitrelle. Aquellos elementos que nos hacían ver que todo había sido de verdad, no se trataba de ninguna pesadilla, y nuestro pequeño existió, si bien fugazmente.

También decidimos plantar un arbolito en el bosque. A Padme y a mí nos encanta caminar por la montaña y creímos que esa era una forma de conseguir un poco de paz con nosotros mismos; de mostrar la unión entre nosotros en un lugar y de una manera que nos representaba. De despedirnos de una vida dándole una oportunidad a otra vida.

Ese árbol para nosotros no sólo era un árbol, sino un testimonio físico de algo muy duro que hemos querido superar poco a poco. Un arbolito que empezó a crecer libremente alimentado en parte por las lágrimas que derramamos sobre él.

Nuestro arbolito
Nuestro arbolito
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