Infertilidad

La visita con la bióloga

A principios de febrero de este año, poco después de tener los resultados de mi FISH alterado, teníamos una visita con la bióloga que se encargaría de hacer el DGP a nuestros eventuales embriones.

La visita era mucho más educativa que diagnóstica. La bióloga nos estuvo enseñando unas slides con algunas informaciones que mostraban los beneficios de la técnica: un ratio de implantación de embriones más alto con FIV + DGP frente a FIV sin DGP (para la edad de Padme, 67% de FIV+DGP respecto a 30% de FIV sin DGP).

Nos estuvo explicando que la muestra que se toma de los embriones para hacer el análisis genético se extrae cuando han llegado al estadio de blastocisto, y que para ello se rompe el tejido de la zona pelúcida del embrión mediante un láser microscópico. Las células que se extraen del embrión corresponden a lo que posteriormente será la placenta, por lo que en realidad dicha extracción no afecta la viabilidad del embrión. Pudimos ver también unas fotografías de embriones en distintos días desde la fecundación hasta llegar al estadio de blastocisto; la bióloga nos indicó que luego entregan un vídeo de los embriones.

Le preguntamos hasta qué punto tener un embarazo consecuencia de un tratamiento de FIV + DGP exime de hacer posteriormente pruebas (como por ejemplo la amniocentesis) para el diagnóstico de posibles enfermedades de origen genético. Nos contestó que una vez se consigue un embarazo mediante esta técnica, a pesar de tener unas garantías más altas de que el embrión es sano desde el punto de vista de alteraciones cromosómicas, debe tratarse como un embarazo normal. Adicionalmente, existe un fenómeno llamado mosaicismo, que consiste en que un organismo tiene células con distinto material genético. En este caso, puede pasar que las células que se extraen del embrión para hacer el DGP tengan un material genético distinto al del resto del embrión, por lo que podría eventualmente diagnosticarse como sano un embrión que no lo es; este fenómeno aparentemente ocurre en un 0,5% de los casos (así que por lo menos no es muy común).

Para hacer el DGP a los embriones primero tienen que llegar a la fase de blastocisto; posteriormente se extraen parte de las células para analizar, y se vitrifican los embriones, ya que la prueba genética necesita unas 3 semanas. Si no hay suficientes embriones como para que salga a cuenta hacer el DGP (dado que el coste de hacer el análisis es el mismo, en algunos centros recomiendan acumular un número suficiente de blastocistos, en nuestro caso nos dijeron que del orden de 6), entonces congelan también la muestra para analizar.

Salimos de la consulta habiendo aprendido un poco más respecto a este proceso, pero aún con muchas incógnitas sobre lo que nos deparaba el futuro. Era (y es) inevitable pensar en qué pasará si no tenemos suficientes embriones o si ninguno es sano, porque ya nos encontramos usando la técnica más compleja que se puede llegar a usar.

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